Los amigos de campamento, que grandes todos ellos, en menos de una semana se convierten en el centro de tu vida, te olvidas del exterior, de todo lo que hay fuera y solo piensas en pasarlo bien y disfrutar con ellos. No hay demasiado tiempo para contar penas y llantos porque la mayor parte del tiempo son risas y fotos para inmortalizar el momento.
Pero aunque no queramos siempre llega el día en el que hay que volver a España, y la noche de las despedidas, despedidas en plena noche acompañados de la playa, esas despedidas en las que siempre está el que llora, el que ríe, el que prefiere no decir nada y callar, pero aun así son despedidas.
Y al volver, ¿qué ha pasado? Nada está igual ¿Quién ha cambiado a tus amigos? Solo quieres volver y repetir esas tres magníficas semanas juntos a esas personas que poco a poco se vuelven a convertir en desconocidos y vuelven a regresar aquellos amigos de siempre, los que habían "cambiado", pero no, en realidad la única persona que había cambiado eras tú.
Aun así gracias a cada una de las personas con las que he compartido experiencias únicas que nunca se volverán a repetir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario