Dieciocho años compartiendo risas, llantos, escapadas, enfados y reconciliaciones, viviendo cada verano como si fuera el último porque así son ellas, las que apuran hasta el último momento del día para decidirse, porque si, no las gusta eso de planear, son más de cosas espontáneas, de vivir el momento sin pensar, y eso es lo que las hace únicas.
Entramos juntas el primer día de clase, cuando ser la primera en la cola era como ser la reina de la escalera, aquellos años en que nos peleábamos por ser la ''responsable'' de la clase cuando no había profesor. Esas épocas del
- Me enfado contigo
- ¿ Por qué?
- Ah, tu sabrás
- Pero...
- Ah, tu sabrás
(todo esto por notitas que pasábamos por toda la clase)
Atrás dejamos todo aquello, los tazos, las barbies, los jardines fueron cambiados por las ''explas'' (oh si, el parque de los mayores) y comenzaron los buenos tiempos, las noches de "liada" como suelen decir. Y es que no hay nada mejor que una noche con ellas, el conducir sin carnet ni gasolina, las pérdidas de auto-control, eso de subir a las orquestas, las alegres mañanitas, los viajes en maleteros, las horas puntas, los ataques de risa en clase tras una hora punta y demás cosas que solo nosotras, las grupis sabemos.
Y ahora llega lo peor, este será nuestro último verano todas juntas, septiembre todas nos vamos, ya no habrá más '' Esperame en el puente que nos echamos un cigarro antes de historia'' ni tampoco '' A las 8 en el porche para un verde'', no habrá más mañanas en las explas tomando el sol las últimas semanas del curso, ni clases de filosofía en los jardines.
Pero aún así queda este verano en el que apuraremos en el que apuraremos hasta el último segundo de cada día.
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